Todavía con la persistente imagen de ese risueño pescador desnudo despidiéndose de nuestra variopinta flota de keto-navegantes grabada a fuego en la retina, reemprendemos esta particular travesía fluvial. Y los serpenteantes meandros que recorrían el reino ancestral del paleo dan paso a una bifurcación. Si seguimos el cauce de la izquierda, el río nos conduce …
