Continuamos nuestra particular andadura maratoniana por el arenal desértico que recorre el tramo del ayuno. Lo empezamos ilusionados, frescos, repletos de energía y bien hidratados tras nuestro periplo por el peculiar humedal de la dieta carnívora, pero la aparente comodidad no se alargará mucho, no. Conforme sumemos zancadas por las dunas y poco a poco …