¿Has decidido aventurarte por el mundillo keto, pero no sabes por dónde empezar?
¿O tal vez has oído mil y una maravillas sobre la dieta cetogénica, pero no puedes evitar que te invadan las dudas y la desconfianza? ¿O quizás tienes tal cantidad de información nutricional contradictoria en la cabeza que quieres contrastar opiniones ajenas para cimentar la tuya propia?
¡Mi más sincera bienvenida! Estás en la casilla de salida de la maratón.
Y no es para menos… Unos expertos aseguran que la dieta baja en hidratos de carbono te condenará a morir de un ataque al corazón con las arterias obstruidas por el famoso «colesterol malo», mientras otros, igual de prestigiosos, afirman que no solo no es peligrosa, sino que revierte la diabetes, ayuda a adelgazar de manera fácil y saludable, disminuye el riesgo de alzhéimer e incluso enlentece el avance del cáncer.
¿Te suena?
Y una vez decides lanzarte y darle una oportunidad, desoyendo las voces de pánico que insisten en que el keto te destrozará el hígado y los riñones, te das cuenta de que los sabios que efectivamente secundan este tipo de dieta tampoco parecen coincidir en el quién, el cuándo y sobre todo, el cómo implementarla. Uno dice «lácteos no», otro «chocolate sí». Uno dice «café no», pero que «si es en forma de enemas, sí». Otro dice «días de fiesta no», pero que «si te apetece mucho, sí». Uno recomienda que priorices el consumo de hojas verdes y hortalizas, pero otro que mejor ni las huelas…
¡Y si fuera solo eso!
Parece que haya que sacarse unas oposiciones para hacerla «bien» y dar con ese proverbial «keto limpio» o la célebre «dieta keto bien formulada». Que si sensibilidad insulínica, que si glucómetro, que si cetonas exógenas, que si tiritas medidoras para el pipí, que si café a prueba de balas con aceite de triglicéridos de cadena media, que si electrolitos, que si ayuno intermitente… Y ya si te aventuras a investigar en los temas realmente escabrosos del keto, como la fibra, la carne roja o procesada, los suplementos, el picoteo, el alcohol o los temidos edulcorantes, es para volverse completamente tarumba. ¿Te sigue sonando? ¿Sí? Pues esta maratón es para ti.
Afortunadamente, hace ya un montón de años que descubrí el keto y me obsesioné con aprenderlo todo sobre él. Hoy creo haber cometido ya todos los errores imaginables y el objetivo de este programa es ahorrártelos a ti. El plan es adelantarme a todas esas dudas que inevitablemente te surgirán en el camino y «keto-orientarte», filtrando ese galimatías de información a través de mi humilde opinión y ya pelín dilatada experiencia, de la manera más sencilla, pero rigurosa y distendida posible.
¡Me presento!
Me llamo Inés, soy psicóloga y nutricionista colegiada. También me diplomé en Terapia Nutricional en Reino Unido y, además, para homenajear mi condición de superviviente de cáncer (que ya decía Sun Tzu en El Arte de la Guerra que «para vencer al enemigo hay que conocerlo»), me saqué un Máster en Oncología (y otro en terapia asistida con animales, aunque venga menos a cuenta).
¡Encantada!
Y ahora que ya me he presentado debidamente, si me dejas, quisiera acompañarte en esta maratón cetogénica, ketómetro a ketómetro, por ese itinerario que nos lleva a optimizar nuestra salud metabólica y a encontrarnos mejor que nunca (al menos, a la inmensa mayoría de nosotros, ¡ya ahondaremos en ello!)
Hoja de ruta
Como suele suceder en cualquier maratón, el itinerario es un pelín extenso, por eso lo he dividido en 42 apartados, los susodichos ketómetros, para que puedas ir a tu ritmo con total libertad. Empezaremos con los básicos, definiendo qué es el keto, colocándolo en nuestro contexto histórico y evolutivo, además de ahondar en el cuándo y por qué implementarlo.
Seguiremos por calmar algunas inquietudes, refutar ciertos mitos y mitigar los recelos habituales de quienes se aventuran solos por la senda de la dieta cetogénica, empezando por exponer los curiosos cimientos de las pirámides alimentarias y el origen del miedo al colesterol y a la grasa saturada, parándonos a destapar algunas intimidades y limitaciones de la ciencia nutricional.
Una vez libres de temores, entraremos de lleno en el fascinante mundo del keto como terapia, empezando por su enorme poder para luchar contra el sobrepeso, siguiendo por el síndrome metabólico o de resistencia a la insulina, el cuadro que precede a la diabetes tipo 2, para continuar ahondando en su influencia sobre la salud cardiovascular. Y como no podía ser de otra manera, describiremos su enorme potencial en la lucha contra algunos tipos de cáncer. Además, explicaremos su uso terapéutico en nuestro cerebro, tanto para condiciones neurológicas, como psiquiátricas, centrándonos particularmente en la fatiga, la depresión, la ansiedad y el estrés.
También contaremos el papel esencial que ejerce en el llamado protocolo autoinmune, poniendo especial cariño en su efecto sobre la tiroides. Seguiremos por comentar cómo afecta a las hormonas, ahondando en el ciclo menstrual, la menopausia y el síndrome de ovario poliquístico.
Ya descrito su potencial terapéutico y calmados los inevitables recelos iniciales, daremos un par de ejemplos de menús diarios para ir abriendo boca. El primero, en el ketómetro 20, lo he diseñado para esos días apresurados o con pocas ganas de cocinar que llegarán inevitablemente antes o después. El segundo, ya rozando la meta de nuestra media maratón, incluye una retahíla de delicias pensadas para regodearse en la cocina y dejar al personal presente anonadado.
Y ya llenos de ideas de apetitosos menús, continuaremos con la segunda mitad del itinerario hasta el ketómetro 42 centrándonos en lo práctico. Hablaremos de la mítica dieta keto bien formulada, de contar macros, calorías, de los obstáculos habituales que nos encontramos en el camino, de los inevitables recaídas y parones, de la conveniencia o no de regalarse días trampa y de cómo enfocar las celebraciones. También opinaremos sobre los keto-gadgets más comunes y los productos que se comercializan como keto. Para poner el broche final a los primeros 30 ketómetros, hablaremos de las particularidades de dormir en keto.
Una vez aclaradas todas estas cuestiones más o menos prácticas, entraremos a comentar las distintas modalidades de keto, desde el más hardcore o riguroso hasta el low carb más permisivo, con sus diferencias y características. Seguiremos por ahondar en la dieta paleo, la carnívora y el keto vegetariano o vegano. También explicaremos los beneficios y las contraindicaciones del ayuno (intermitente o no). Además, opinaremos sobre los dilemas más candentes de la dieta cetogénica: los lácteos, los keto-dulces, el alcohol y la fibra.
Y para aniquilar cualquier duda que pudiera quedar, entraremos en la recta final de nuestra maratón revelando las últimas propinas del programa. Hablaremos de hacer ejercicio y de cómo viajar en keto, además de desvelar el papel que los genes tendrán en cada camino particular. Y ya como apoteosis final, en el ketómetro 42, en un último esfuerzo, detallaremos tanto las precauciones como las posibles contraindicaciones de la dieta (que también hay), para asegurarnos de que la seguimos de manera sostenible y saludable. Y esa precisamente será nuestra meta.
¡Y este es el plan de festejos! ¿A que promete? ¡Ya solo faltas tú!
Pero antes de disparar el pistoletazo de salida, como creo que todos los que pontificamos sobre dietas deberíamos exponer nuestros sesgos y conflictos de interés, ahí van mis confesiones.
La primera es que me considero una nutricionista keto-friendly y obviamente estoy a favor de implementar una dieta cetogénica como herramienta terapéutica (cuando así creo que le conviene al paciente) y no considero que la cetosis nutricional sea insana, ni peligrosa, como opinan algunos de mis compañeros de profesión.
La segunda es que, desde hace muchos años, mantengo un blog personal donde publico recetas bajas en carbohidratos y sermoneos de divulgación nutricional (a menudo a favor de la dieta cetogénica). Y también soy una golosa redomada con alma de pastelera.
La tercera confesión es que tengo una consulta privada de terapia nutricional en la que atiendo a pacientes con mil y una condiciones, especialmente con problemas de sobrepeso, síndrome de ovario poliquístico y cáncer, además de vender planes nutricionales y análisis nutrigenéticos.
Y la última admisión de culpa es que yo misma sigo una dieta cetogénica terapéutica, básicamente, porque mi historial médico incluye una miríada de condiciones que mejoran sustancialmente gracias al keto: la prediabetes o resistencia a la insulina, el lupus (una enfermedad autoinmune crónica e incurable que curiosamente se curó), el síndrome de ovario poliquístico, la depresión, el sobrepeso y el propio cáncer. Y de veras creo que la dieta cetogénica me salvó la vida.
Así que sí, confieso abiertamente que (aunque mi amor no es ciego en absoluto) soy una seguidora fiel.
Aclarado esto, quisiera proponerte que me acompañes a recorrer el itinerario de esta particular maratón cetogénica y nos sumerjamos juntos en el fascinante mundillo keto.
